#WEAP4 - Ame No Habakiri
Ame No Habakiri
La Ame No Habakiri, conocida como la Espada de Susanoo, es una legendaria arma forjada en la antigua Nipan, en las montañas Tengu de Kiura, durante el Período Yayoi a Kofun (250-538 d.C.). Su creación se atribuye a Ame-no-Murakumo-no-Tsurugi, un herrero celestial que, bajo las órdenes del dios Susanoo, fundió una aleación de Pervitamineralis, un material divino e indestructible, para crear un filo sin igual.
La espada fue concebida para ser el arma definitiva, capaz de cortar cualquier cosa, desde los más duros metales hasta los lazos entre los mundos divino y mortal. Sin embargo, su verdadero poder radica en su corte perfecto, que no solo desgarra la materia, sino también los destinos. Su único límite es el propio Pervitamineralis, material del que está hecha, y que la espada no puede cortar.
A lo largo de los siglos, la Ame No Habakiri ha pasado por las manos de miles de guerreros formidables, pero solo aquellos de linaje divino y con el corazón puro pueden empuñarla. Su verdadera custodia ha sido siempre responsabilidad de los descendientes de Susanoo, quienes se consideran los únicos dignos de llevarla. A lo largo de la historia, figuras heroicas y desdichadas han llevado la espada, desde grandes generales hasta guerreros errantes, enfrentándose a monstruos y enemigos que amenazan con destruir el equilibrio entre el cielo y la tierra.
Entre sus más conocidos portadores destaca Amaterasu, la diosa del sol, quien la usó en su lucha contra las fuerzas de la oscuridad; y Kusanagi-no-Tsurugi, otro artefacto legendario que, según algunos relatos, es una forma derivada de la Ame No Habakiri, pasada de mano en mano durante las épocas de guerra y conflicto.
A pesar de su poder inconmensurable, la espada no está exenta de maldiciones. Quienes la empuñan sin la debida pureza en su alma o sin el respeto por su origen divino, sufren terribles consecuencias, desde la locura hasta la muerte violenta. La espada, en su ansia por ser usada correctamente, consume a aquellos que la deshonran, dejando una estela de tragedias que se extiende a través de los siglos.
- Corte Celestial: La Ame No Habakiri tiene el poder de cortar cualquier cosa, desde materiales indestructibles hasta el mismo tejido del destino. Al desenvainarla, la espada libera un aura que atraviesa cualquier defensa, derribando barreras físicas y espirituales. No hay escudo ni armadura que pueda resistir su corte, y puede incluso abrir grietas en el espacio-tiempo las cuales pueden explotar y causar daño masivo.
Desafiar el Pervitamineralis: A pesar de que la espada no puede cortar el material de Pervitamineralis (del cual está hecha), su poder reside en manipularlo. La espada puede generar ondas de energía que afectan directamente la estructura del Pervitamineralis a nivel molecular, debilitando incluso los objetos que contienen este material, sin llegar a dañarlo directamente. Es una habilidad sutil, que desestabiliza lo que parece indestructible.
Bendición del Trueno: Siguiendo el linaje de Susanoo, dios del trueno y las tormentas, la Ame No Habakiri puede invocar tormentas y rayos cuando es desenvainada en combate. Los rayos caen sobre el enemigo, amplificando la fuerza del corte. Los relámpagos actúan como una extensión del filo de la espada, desintegrando a aquellos que se atrevan a desafiar su portador.
- Corte de la Nube Celestial: Esta habilidad permite al portador dividir el cielo mismo, creando una grieta en la atmósfera que afecta tanto a los enemigos cercanos como al entorno. Es una poderosa habilidad de área, que provoca un devastador efecto en el campo de batalla al cortar el aire, desintegrando todo a su paso. La habilidad simboliza el control sobre los elementos divinos, ya que el cielo y la tierra se pliegan ante el poder de la espada. Los rivales aéreos son presa fácil ante esta espada.
Voz de los Ancestros: Al empuñar la Ame No Habakiri, el portador escucha las voces de los miles de guerreros y héroes que la han empuñado antes. Estas voces, provenientes de la descendencia de Susanoo, guían al portador en momentos de duda, dándole claridad sobre sus decisiones y otorgándole una visión estratégica durante el combate. Sin embargo, esta habilidad también puede resultar abrumadora, ya que la constante presión de las voces puede llevar a la locura a aquellos sin el control adecuado.
Venganza de los Caídos: Aquellos que han sido derrotados por la Ame No Habakiri y han caído bajo su filo no desaparecen. Sus almas permanecen atadas a la espada, transformándose en espectros que buscan venganza. La espada puede liberar estas almas caídas como espíritus vengativos que atacan a los enemigos del portador. Cada alma liberada otorga poder adicional a la espada (+5% de Zk total del alma), fortaleciendo al portador temporalmente, pero a costa de cargar con el sufrimiento de esos guerreros caídos. Cada ente dura al menos cinco minutos, pero puede ser asesinado nuevamente. El portador no puede elegir que alma va a liberar, sino que la espada libera almas aleatorias, lo que ha llevado a los antiguos portadores a asesinar a los enemigos más fuertes con esta.
Tocar: Permite hacer daño a espíritus o cualquier ser intangible.
0%: La Ame No Habakiri ha decidido que el portador no es digno de usarla.
100%: La Ame No Habakiri permite utilizar todas las habilidades sin problema una vez cumplidos todos los requisitos. Además, otorga Chikara y Yoroi promedio.
Aunque la Ame No Habakiri es una espada de poder casi incomprensible, tiene varias debilidades que la hacen vulnerable en ciertas circunstancias. Su principal limitación es que depende profundamente del corazón y la mente del portador, por lo que cualquier duda o impureza interna puede hacerla más difícil de manejar y menos eficaz. También, otras fuerzas divinas pueden interferir en su poder, bloqueando su conexión con el portador o corrompiendo su propósito. Su poder está limitado por momentos cósmicos específicos, como eclipses o alineaciones planetarias, fuera de los cuales su eficacia disminuye considerablemente. Su vinculación al territorio de Nipan también la debilita en otras regiones, dificultando su uso. Finalmente, si un portador no digno intenta usarla con malas intenciones, la espada puede autocastigarse, perdiendo su filo o incluso rompiéndose para evitar ser mal utilizada.
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